Un 27 de diciembre de 1909, en la casa de un vecino, se reunían aproximadamente 12 personas con el objetivo de fundar un club: el Atlético Concepción. Fidel Simón González (quien fue el primer presidente), José Mercado (primer vicepresidente), José Gregorio Ponce, José Frasconá, José Soria y Rodríguez, entre otros, fueron lo que una noche terminaron de darle forma a un club que con el correr de los años se transformaría en “el tercero en discordia” o “tercer grande”. En los primeros años, el club de Banda del Río Salí, se limitaba a jugar partidos amistosos con los clubes de la capital tucumana, así, comenzaba a prepararse para competir oficialmente, algo que conseguiría años más tarde cuando se afilió a la Federación Tucumana de Fútbol, en la categoría intermedia de ascenso. Por merito deportivo, consiguió adjudicarse el derecho a jugar en primera división, en una época donde Atlético Tucumán, San Martín de Tucumán y Central Norte, eran los equipos fuertes del momento. En la década del 20 decidió alistarse a la Federación Cruzalteña de Fútbol, hasta que un 20 de enero de 1932, junto a otros clubes decidió fundar la Asociación Cultural de Fútbol, integrada en su mayoría por clubes del interior tucumano. Atlético Concepción se consagró campeón en reiteradas oportunidades: 38 en total. De ésta forma comenzaba a erigirse un grande, que daba que hablar por la calidad de jugadores que tenía en su plantel: Eligio Corbalán (transferido a River Plate en 1944), René Manceda (un brillante guardameta), Daniel Borges (habilidoso delantero que fue transferido a Gimnasia y Esgrima de La Plata), Raimundo Sandoval (adquirido por Platence, integrante del seleccionado nacional), Mariano Comán (transferido a San Martín), “goyino” García, pretendido por todos los clubes tucumanos, entre otros grandes futbolistas que surgiendo en la institución de bandeña.
En esos años al Atlético Concepción lo llamaban “los gauchos”, éste seudónimo va más a allá de la cercanía o lejanía del club con San miguel de Tucumán, ya que sólo lo separan 5 kilómetros, sino que representa el sacrificio, la humildad en sus actos y la responsabilidad del trabajo, tanto en: jugadores, cuerpo técnico y comisión directiva.
El otro apodo, quizás el más popular, es el de “león”, el cual tiene un origen confuso. Algunos sostienen que en 1909 la cancha estaba cubierta por lonas y con el pasar del tiempo sus hinchas decían: “vamos a ver a la lonada”, palabra que luego fue modificada pero “leonada”, es así como se introdujo en el imaginario colectivo éste mote, siendo simplificado, quedando: “leones”
En los años 80 fue un abonado a los Torneos Nacionales, consiguiendo su clasificación en tres oportunidades: 1980, 1982 y 1983. Los dos primeros tuvieron el sello de Hugo Manuel García, unos de los DT más exitosos de la historia bandeña, donde sus equipos mostraban un sistema de juego mecanizado, donde cada una de las partes ensamblaba y funcionaba a la perfección. Los éxitos deportivos no tardaron en llegar, unos de los más recordados fue la goleada a Newell’s Oll Boys de Rosario por 4 a 1, donde jugaba en la mitad de la cancha Américo “el tolo” Gallego, quien hace poco tiempo reconoció públicamente que fue unas de las pocas veces que se sintió superado por un equipo. “Los leones”, hicieron de su cancha, el “Ingeniero José María Paz”, una verdadera fortaleza, donde cayeron los llamados grandes del fútbol nacional, posibilitándole estar a sólo 4 puntos del puntero del grupo “C” (Newell’s Oll Boys de Rosario), tras haberse jugado 12 fecha del Nacional de 1980. Si observan la tabla de goleadores del nacional de 1982 vamos a encontrar a Juan Carlos Leguizamón, delantero de “los leones”, luchando codo a codo con Carlos Bianchi, delantero de Vélez, por quedarse con el rótulo de goleador del campeonato.
En 1983, tomó la posta el “discípulo” de Hugo Manuel García: Francisco Ferraro, de la mano de “pancho”, Concepción volvía a jugar un Nacional.
Tres años más tarde, en 1986, “los leones” daban el gran zarpazo. Se convertían en el primer equipo tucumano en jugar el Nacional “B”. Los dirigidos por Rafael González derrotaron en la final San Martín de Tucumán. Para convertirse definitivamente en el “tercer grande” de la provincia.
Luego de una primera fase irregular, el aceptable desempeño en la segunda ronda no pudo evitar el descenso. El tan recordado partido contra Tigre. ¿Por qué tan recordado? Porque cuando expiraba el partido, el cotejo estaba igualado, Concepción iba en busca de la victoria que le permita permanecer en la categoría. Centro desde la derecha, en el segundo palo aparece Jorge López, impacta el balón arrojándose de “palomita” y es gol, el estadio explota de alegría, pero a los segundo esa alegría se transformó en tristeza, el árbitro había cobrado una mano inexistente, el final del partido sentenció el descenso y quedaba la sensación que se comenzaba a pagar el precio de haber dejado afuera del primer Nacional “B” a unos de los grandes de la provincia.
En 1989, tras haberse coronado campeón, por primera vez, en el torneo organizado por la Liga Tucumana de fútbol le otorgaba la posibilidad de volver al Nacional “B”, ya que se había adjudicado la posibilidad de jugar una revalidad contra Atlético Tucumán, porque los de 25 de mayo y chile no habían logrado clasificar por segunda vez consecutiva a la liguilla del Nacional “B”, como consecuencia el reglamento lo obligaba a revalidar el derecho de jugar en la segunda división del fútbol argentino. El modo de disputa era el siguiente: Se debía jugar un partido en cancha de Atlético Tucumán, en donde Atlético Concepción estaba obligado a empatar o ganar para que la serie se traslade a Banda del Río Salí, de persistir la igualdad, se definiría en un tercer partido, a disputarse en cancha neutral.
El primer choque tuvo como escenario el estadio “monumental de 25 de mayo y chile” terminó 0 a 0, marcador que se repitió en Banda del Río Salí, por lo que todo se definiría en cancha de San Martín de Tucumán, en donde faltando 15 minutos para el final Atlético Tucumán encontró el gol que le permitió permanecer en el Nacional “B”, doblegando a un Atlético Concepción que por reglamento no pudo contar con los refuerzos que había adquirido, ya que debía afrontar la revalida con los mismos jugadores que habían obtenido el título liguista, como la mayoría de esos jugadores habían emigrado a otros equipo, tuvo que jugar esta intancias con la siguiente formación: Ibáñez; Ponce, Castro, López y Rodríguez; Ginel, Rearte, Torres y Aguirre; Juárez y Aballay. Segundo Corbalán, no pudiendo contar con: Centeno, Ceballos, Evaristo Pedraza, Hugo Abdo, Daniel Hernández entres otros refuerzos, por disposición reglamentaria No obstante fue un hueso duro de roer para un Atlético Tucumán que jugó con todas sus figuras. De está forma terminaba una década gloriosa, como lo fue la de los 80’ para los bandeños. Donde tuvo el orgullo de gritar a los cuatros vientos, que a demás de los logros futbolístico, tuvo dos jugadores en los seleccionados juveniles, como ser: Pedro Arturo Monteros, quien fue citado por Menotti en 1980, vistiendo la camiseta albiceleste en un amistoso en Mar del Plata. Otros de los jugadores bandeños convocados para un seleccionado juvenil fue Daniel Hernández. “El petete” realizó la gira por Berlín con el seleccionado juvenil y formo parte del campeonato sudamericano juvenil en 1988.
Luego llegaron los títulos liguista de los años 1993, 1995, 1996, 2001 y participaciones en el Torneo Argentino “B”, quedando en la puerta del ascenso en el año 1998, donde el empate contra Ex-Alumnos de Obrera, en Misiones, lo dejaba a los bandeños con las ganas de volver a la primera plana del fútbol nacional.
Pero llegó el año 2008, “el león”, habían logrado la clasificación para el Torneo del Interior. Donde compartía la zona con: Unión y Juventud de Bandera (Santiago del Estero), Sarmiento de la Banda (Santiago del Estero) y Mitre de la Banda (Santiago del Estero). Un grupo complicado. Es por ello que el ascenso del Atlético Concepción, de Banda del Río Salí, tiene muchos elementos típicos de una película. Un primero de junio del 2008, Concepción, ascendía al argentino "B", derrotando en la final (3 a 1 en el global) a Salto Grande, de Concordía, Entre Ríos. Pero ésta historia había comenzado un 20 de enero, cuando los bandeños, conseguían un valioso empate ante Unión y Juventud de Banderas, Santiago del Estero. Llegó el turno de enfrentar a Sarmiento de Santiago del Estero, en Banda del Río Salí, la dura derrota por 3 a 1 produjo la salida del DT Rafael González y la llegada de Daniel Bustos, a quien no le tembló el pulso para realizar algunos cambios y comenzó a motivar a un plantel que estaba vapuleado anímicamente, con vista a su debut contra Mitre de Santiago del Estero, a quien derrotó por 2 a 1. Este fue el típico partido bisagra, que marcó un antes y un después en la campaña, porque comenzaron unas serie de victorias que le permitieron clasificar a la siguiente fase cuando muchos lo daban por muerto. Fue así como el más débil, por sus problemas económicos e institucionales, dejaba en el camino a equipos poderosos (Mitre de santiago del Estero, Central Argentino De Santiago del Estero, Sportivo del Bono de San juan, Salto de Grande de Entre Ríos, entre otros). Esto le permitía seguir transitando por un largo y sinuoso camino, como lo es el del Torneo del Interior, donde el plantel tuvo que sufrir desalojo del hotel y falta de pago de sueldo, pero al parecer estás adversidades lo hacían más fuerte, uniendo más al grupo, que realizó una campaña impecable: ganó 10 partidos, empató 5 y perdió en 3 oportunidades; convirtió 22 goles y le marcaron sólo 12 veces, estos números quedaron grabado, con tinta indeleble, en la historia del club, porque avalan el ascenso, para que ésta película tenga un final feliz.